Nuestro amor es la sed y también el líquido elemento que nos sacia, y sin embargo, un nuevo ciclo nos reinicia en la dialéctica amatoria, transformándonos…
Nosotros, que aún somos aquellos en estos otros; nosotros, presentes e históricos,
nos miramos y nos vemos en los que fuimos, en los que somos y en lo que seguimos engendrando; lo que fue un deseo, lo que fue una promesa, hoy nos constituye en la terceridad que supimos realizar.
martes, 14 de diciembre de 2010
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